Exponen Memorias y Saberes de los Códices Mexicanos en el Museo de Antropología

Códices MexicanosCódices de México: Memorias y Saberes es el título de la muestra que la tecnología ha hecho posible para presentar el acervo de códices que resguarda la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (BNAH) salga por primera, y seguramente única, vez a la luz para conformar una exposición.

Cuarenta y cuatro de los documentos más importantes en la historia del país se despliegan con sumo cuidado en cápsulas-vitrinas diseñadas a la medida, en algunas de las cuales circula un gas inerte (argón), que mantiene los estrictos niveles de temperatura (entre 18 y 20 grados) y humedad (50 a 55 por ciento).

Códices de México: Memorias y Saberes abrió sus puertas al público el pasado jueves en la sala de exposiciones temporales del Museo Nacional de Antropología para celebrar los 50 años del recinto.

Para el cuidado de las históricas piezas se cuidó cada detalle en el ambiente y las vitrinas de exhibición, como la iluminación y la húmeda e incluso con la utilización de carbón activado para evitar agentes contaminantes.

De los más de 500 códices que se conocen en el mundo, los especialistas sólo identifican 16 como prehispánicos: entre mixtecos, mayas y los que forman parte del llamado grupo Borgia, “desafortunadamente la gran mayoría fueron destruidos por los españoles, por los frailes o por los mismos indígenas, y sobreviven unas pocas piezas; en México tenemos uno, el Colombino, el resto se encuentra fuera del país”, dijo Baltazar Brito Guadarrama, director de la BNAH.

Hay documentos que no se podían desplegar en la bóveda, como es el caso de lienzo de Coixtlahuaca, que mide 12 metros cuadrados, de tal manera que ahora incluso los investigadores lo están observando en todo su esplendor, abundó.

Cada 10 o 15 días algunas páginas de libros serán remplazadas, ello con la finalidad de dar oportunidad al público de conocer la mayor cantidad posible de los valiosos materiales que, en su mayoría, están por cumplir 500 años.

Los códices, realizados en piel de venado, en tela de algodón, fibra de maguey o en papel amate, por la gran calidad artística de sus dibujos, son considerados obras maestra de arte.

En Códices de México: memorias y saberes están un par de libros mayas del Chilam Balam, antiguos catastros de la ciudad de México, mapas, ruedas calendáricas, libros de oraciones, la historia pasada de todos los mexicanos que tlacuilos narraron mediante dibujos.

La muestra se divide en tres salas: Tiempo, Espacio y Poder, en las cuales también se muestran algunas copias, por ejemplo, una del siglo XIX del Códice Florentino (hecha por Francisco del Paso y Troncoso), cuyo original se encuentra en Florencia, Italia.

Uno de los documentos que más llama la atención es el códice fundacional de México: el Boturini o Tira de la Peregrinación, el cual narra los orígenes del pueblo mexica, desde que salieron del mítico Aztlán hasta el arribo a Tenochtitlán. Doblado en forma de biombo, se aprecia por primera vez en toda su longitud: 5.50 metros. La ocasión anterior que se mostró fue en 1824, en Londres.

En muchos casos no se sabe quiénes fueron los autores de los códices, porque el tlacuilo es anónimo, realiza un trabajo para la comunidad. No existen documentos donde vengan nombres que identifiquen quién dibujó tal o cual códice, explica Baltazar Brito.

Entre los códices que se pueden apreciar en la exposición se encuentran el Badiano, la Matrícula de Tributos, el Sigüenza, las Genealogías de Tlaxcala, el Dehesa (de Oaxaca) y de Huejotzingo, entre otros.

La entrada a la exposición Códices de México: Memorias y Saberes es gratuita, en horario de martes a domingo de nueve a 19 horas; terminará el 11 de enero de 2015 (La Jornada, Mónica Mateos Bravo, 23 de septiembre de 2014)

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