Insectos, opción alimenticia de alto valor nutricional

Gusanos de magueyEn una época en que las enfermedades metabólicas como las diabetes están aumentando su incidencia y la crisis económica hace muy difícil el acceso a proteínas de origen animal, el consumo de insectos alimenticios se ha colocado como una opción de alto valor nutritivo. 

De acuerdo con la FAO, cien gramos de orugas secas contienen cerca de 53 por ciento de proteínas, un 15 por ciento de grasas y alrededor de 17 por ciento de carbohidratos, con un valor energético que ronda las 430 kilocalorías. 

El organismo señala que los gusanos y larvas se caracterizan por su alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados, presentes en el pescado y en los aceites vegetales; las hormigas son ricas en hidratos de carbono, necesarios para obtener la energía diaria, y los saltamones al tener una cubierta más dura proporcionan fibra. 

Por ello en países de Latinoamérica se han dado a la tarea de investigar estas cualidades. En la Universidad Autónoma Chapingo el ingeniero Luis Othón, del Departamento de Parasitología Agrícola, señala que muchos insectos tienen grasas que son benéficas para el cuerpo. “La gente que come chinicuiles (gusanos de maguey rojos), los come en cantidades grandes, como sustituto de la carne”, señala. 

En un estudio titulado Análisis químico y nutricional de tres insectos comestibles de interés comercial en la zona arqueológica del municipio de San Juan Teotihuacán y Otumba, en el Estado de México, se encontró que el contenido de proteínas en el gusano de maguey rojo fue de 31.23 por ciento, en el blanco de 37.79 y en los escamoles (hueva de hormiga) 36.98, todos en cien gramos. 

Otras cualidades que se encontraron son el aporte calórico. De acuerdo con ese estudio los tres insectos presentan entre 759 y 862 kilocalorías por cada cien gramos; lo cual dista mucho de las propiedades de las consideradas carnes rojas, pues cien gramos de vaca magra alcanzan 200 kilocalorías. El estudio realizado por los especialistas de la UNAM, Beberly Ramos Rostro, Baciliza Quintero Salazar, Julieta Ramos-Elorduy, José Manuel Pino Moreno, Sergio C. Ángeles Campos, Águeda García Pérez y Daniela Barrera García, en 2012, señala que actualmente el consumo de estos animales va más ligado con cuestiones culturales que con la satisfacción de las necesidades biológicas; sin embargo, su comercialización como atractivo turístico y gourmet se ha extendido a estados como Hidalgo, en el que se reporta que las avispas del género Mischocyttarus poseen el mayor porcentaje de proteínas (75 por cada 100 gramos), mientras que las hormigas Mirmecosistus melliger ofrecen menor proporción (9.5 por cada 100 gramos). 

Othón Espinosa añade que las cualidades nutritivas de los insectos deben ser combinadas con las que aportan las hortalizas, pues sólo así se tendrá una alimentación completa, ya que los nutrientes que proporcionan los vegetales son necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo. 

Para encontrarle gusto a, por ejemplo, los escamoles se pueden conocer sus propiedades nutritivas: tienen entre 40 y 60 por ciento de proteínas, que en comparación con la carne de pollo se observa un beneficio mayor, pues sólo cuenta con el 20 por ciento. A este alimento se le conoce como el caviar mexicano, por el precio, que rebasa los mil pesos el kilo, y el sabor, que es más atractivo por las feromonas que despiden estos insectos. 

No sólo las proteínas son sus cualidades: de acuerdo con los especialistas, las grasas que contienen, principalmente en estados larvarios y pupas, ayudan a la digestión del cuerpo humano. 

Ahora para una comida nutritiva habrá que elegir una ración de orugas comestibles que alimenta tanto como una carne o un pescado y proporciona cerca de las tres cuartas partes de las necesarias de un adulto, a diferencia de la carne roja, que contiene más grasa que proteínas. (Razon.com.mx, Anabel Clemente Trejo, 7 de enero de 2014)

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