René Avilés Fabila, 50 años de hacer de las suyas

René Aviles Fábila

Rodeado de grandes amigos tanto en le mesa principal como entre el público, así como la compañía siempre constante de su fiel Rosario, la tarde de este viernes 12 de julio la Universidad Obrera de México rindió un homenaje al catedrático y periodista René Avilés Fabila al celebrar sus 50 años como escritor.

Aplicándole adjetivos, que René Avilés calificó como “agresiones inmerecidas” aunque pagadas por él mismo, el escritor Ignacio Fuentes Trejo, el actor Carlos Bracho y la poeta Perla Schwartz, hicieron un repaso por la producción literaria y trayectoria de vida del escritor, recordando su época de funcionario cultural universitario, de editor de suplementos culturales y de las singularidades que han ocurrido en torno a la publicación de su obra.

Así, Ignacio Fuentes Trejo mencionó el rango por el que se ha movido la obra de Avilés, entre el cuento, la novela y la autobiografía, señalando guías temáticas que encierran textos amorosos, fantásticos y políticos, rememoró al ambiente que privaba en el México de la época durante la publicación de El Gran Solitario de Palacio, obra icónica en la trayectoria del autor:

Cabe recordar que publicó una de las primeras, si no es que la primera novela testimonio sobre los acontecimientos de Tlatelolco 68, que se llamó El Gran Solitario de Palacio, que debió hacerse en Argentina porque aquí las cosas eran hierro al rojo vivo”, señaló.

El Gran Solitario de Palacio - René AvilésCarlos Bracho, actor, candidato político, cuentista, “corredor de andanzas con René” – como lo refirió Perla Schwartz -, redescubrió al autor de Tantadel por medio de sus apodos al llamarlo El Águila Negra y Capitán Lujuria, afirmando que las ganas de vivir, la risa y el humor son armas de “hombre sabio” que esgrime de manera punzante.

René, o el Capitán Lujuria, o el Águila Negra, varias personalidades en una, escribe y para colmo escribe bien. Y, ¿en dónde aparecen los dardos, la risa, el humor y el deseo de estar vivo? Basta con recorrer sus historias escritas a lo largo de tantos y tan fructíferos años, basta con recitar algunas de sus obras: Requiem por un Suicida, un hombre obsesionado con la muerte en el laberinto inacabable del tiempo; Memorias de un Comunista, donde repasa los grandes acontecimientos de la época; Los Animales Prodigiosos, grupo de creaturas milagrosas, ¿llamamiento a una conciencia más humilde? como lo preguntó Rubén Bonifaz Nuño. Y vienen luego los cuentos y descuentos, aforismos e historias breves, fantasía y realidad”, indicó.

La poeta Perla Schwartz, al comando de la mesa de presentación, dedicó una de sus obras a la trayectoria del homenajeado, reconoció que todavía era un “work in progress” y que habría de corregirse un poco más, titulada René el infatigable:

(Fragmento)
La pluma recorre el papel
una y otra vez transgrede el estatus virginal,
han transcurrido cinco décadas
y la pasión de René sigue intacta.

Narrador y maestro, promotor cultural,
y ante todo amigo de sus amigos,
un alfabeto de luz conduce su pluma,
la pantalla del ordenador es su extensión.

Tantadel y Odette no serán sigilosas,
en tanto que el solitario de palacio lo custodia
en la turbulencia de los tiempos…

Ya en su oportunidad, René Avilés Fabila agradeció a la Universidad Obrera el homenaje, del que dijo valía la pena por la belleza histórica de su sede y porque como pocas veces se respiró un ambiente de intensa cordialidad y fraternidad. Por lo mismo, indicó que el reconocimiento a su trayectoria no vino de las cúpulas, sino de “las bases, los amigos, los camaradas, de los entrañables colegas”, aunque reconoció que a varios de lo que le ha acompañado en la mesa principal como en esta ocasión les pagó “mucho dinero para que me elogiaran el día de hoy” y a los que pidió le guardaran algún cambio si quedaba.

Haciendo gala de su bien apreciado humor, recordó el origen de su cariño por la Universidad Obrera, de cuando siendo muy joven conoció a Vicente Lombardo Toledano y al general Lázaro Cárdenas, de su paso por la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, afirmando que ahí se hizo “rojillo”… y por rojillo admitió que iba pobremente vestido con su ropa de casimir, camisa de algodón egipcio y que había dejado su Ferrari en la puerta.

Señaló que por su formación termino dedicándose a la literatura, el periodismo y la academia, actividades con las que nunca pensó  llegar a ningún lado, dijo que nunca trató de modificar su situación, porque le quedó muy claro que “uno se casa con pobres, tiene novias pobres y vive pobremente, pero tenía la idea de que tenía que hacer algo por lo que yo creía y en ello deposité mi fe en la literatura, como accidentalmente en el periodismo y honestamente también en la academia, en la vida docente”.

Tras agradecer el homenaje en la Universidad Obrera, René Avilés Fabila culminó señalando: “Uno es lo que tiene que ser en la vida”.

César E. Pérez / SoyVainillita.com

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